La ciudad dentro de la ciudad que fue tomada entera
A 512 metros de aquí, un ejército cristiano se apoderó de toda una fortaleza almohade en una sola conquista, sin derribar un solo muro.
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The short answer
A 512 metros de la Ermita de Nuestra Señora de Guía se alza el Alcázar de Jerez de la Frontera, una fortaleza almohade construida como ciudad autónoma con mezquita, baños y almacenes, que en 1261 pasó entera a manos castellanas y cuya mezquita se convirtió en iglesia bajo Alfonso X.
Three-floor sherry bodega in Jerez de la Frontera, Andalusia (Spain) — 2006 · El Pantera · CC BY-SA 4.0
1100s and before
El Alcázar se construyó como una ciudad completa
Los gobernantes almohades no construyeron el Alcázar of Jerez de la Frontera como un simple castillo. Lo diseñaron como una ciudad completa, cerrada dentro de sus propios muros, capaz de sobrevivir sin ayuda del exterior. Dentro cabían una mezquita, baños públicos, almacenes de grano y depósitos de agua. Un doble muro protegía el recinto: uno exterior de cuatro metros de altura, separado por otros cuatro metros del muro interior, reforzado con torres cada pocos pasos. De aquellas torres originales solo sobreviven siete. Los constructores usaron tapial y ladrillo, y en algunos tramos reutilizaron piedra tomada de ruinas cercanas. Era, en la práctica, una fortaleza autónoma metida dentro de una ciudad más grande, con todo lo necesario para la vida cotidiana y la defensa militar bajo un mismo techo.
Dentro de sus muros cabían una mezquita, unos baños, almacenes y aljibes: una ciudad completa dentro de otra.
1261 to 1264
El Alcázar entero cambió de manos sin caer
La conquista cristiana de Jerez llegó por asedio, no por asalto directo, y cuando la ciudad se rindió en 1261, el Alcázar cambió de manos entero. El rey puso al mando a Nuño González de Lara, y con él la fortaleza almohade pasó a manos castellanas sin perder su forma. Poco después, Alfonso X of Castile ordenó convertir la mezquita del recinto en una iglesia dedicada a la Virgen María. El alminar, la torre desde donde antes se llamaba a la oración, se transformó en campanario. La sala de oración, con su nicho orientado hacia La Meca y su bóveda de nervios rematada por un óculo circular, quedó intacta bajo su nuevo uso religioso. La población musulmana que permaneció en la ciudad se rebeló en 1264 contra el nuevo poder, y fue derrotada de forma definitiva ese mismo año.
Cuatro siglos después, otra mano añadiría un palacio barroco dentro de estos mismos muros.
1664
Un palacio barroco se alzó dentro de las murallas
La promesa se cumplió dentro de las mismas murallas. Cuatro siglos después de la conquista, se construyó el Palacio de Villavicencio directamente sobre el recinto del Alcázar, en pleno estilo barroco. Nadie derribó el doble muro almohade para levantarlo. El nuevo poder simplemente edificó su propia casa dentro del perímetro que ya existía. Aprovechó lo que la fortaleza ya ofrecía: seguridad, agua, un lugar central en la ciudad. La mezquita ya era iglesia. Ahora, junto a ella, se alzaba un palacio señorial. Otra capa de poder metida dentro de la misma piedra.
1391
La judería vendió su cementerio tras el ataque
Mientras el Alcázar cambiaba de dueño, el resto de Jerez vivía su propia versión del despojo. En 1391, turbas atacaron a la comunidad judía de la ciudad. Unas noventa familias vivían en la judería. Los supervivientes, empobrecidos y amenazados, se vieron obligados a vender parte de su propio cementerio. Lo compró el monasterio dominico, que pasó a ocupar ese terreno. La tierra donde habían enterrado a los suyos terminó bajo el control de la orden religiosa que representaba al poder que los había atacado.
La tierra del cementerio judío pasó a manos del monasterio dominico que la reclamó tras el ataque de 1391.
1491 to 1700s
Los sanbenitos de los penitentes colgaron generaciones en San Dionisio
La Inquisición dejó su propia marca sobre un edificio religioso de la ciudad. En la iglesia de San Dionisio colgaron los sanbenitos. Esta iglesia era una antigua mezquita convertida en templo cristiano, como tantas otras en Jerez. Los sanbenitos pertenecían a conversos condenados en los autos de fe de 1491 y 1492. Un sanbenito era una prenda de penitencia. Quien la llevaba quedaba marcado públicamente como hereje arrepentido. Esas prendas siguieron colgadas dentro de la iglesia durante generaciones. Colgaban hasta bien entrado el siglo XVIII. Cualquiera que entrara a rezar las tenía delante. Un recordatorio permanente de a quién pertenecía ahora el poder de juzgar.
Un siglo más tarde, otra crisis pondría a prueba a un solo hombre dentro de esa misma ciudad.
1600
Un monje murió atendiendo a los apestados de Jerez
Cuando la peste llegó a Jerez en 1600, la mayoría de quienes podían huir lo hicieron. Juan Grande, un monje de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, se quedó. Pasó sus últimos meses atendiendo a los enfermos que otros abandonaban. Entraba en las casas donde nadie más entraba. La enfermedad lo mató el 3 de junio de aquel año. No se apoderó de un edificio ni de una muralla. Se entregó entero a una ciudad que se vaciaba. La ciudad misma llevaba siglos entregándose entera a quien llegara a gobernarla.
El doble muro que separaba el Alcázar del resto de Jerez sigue de pie, y siete de sus torres originales todavía marcan el perímetro que una vez encerró una ciudad entera dentro de otra.
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En las persecuciones de 1391, la comunidad judía de Jerez, unas 90 familias, fue atacada, y los supervivientes vendieron parte de su cementerio al monasterio dominico.
Juan Grande Román, monje de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, murió de peste el 3 de junio de 1600 tras atender a los enfermos de Jerez; está enterrado en el Santuario Diocesano San Juan Grande.
En 1884, siete miembros de la organización anarquista Mano Negra fueron ejecutados a garrote vil en la Plaza del Mercado tras ser condenados por los tribunales de Jerez y el Tribunal Supremo.
En septiembre de 2026, la policía halló el cuerpo de un hombre dentro de un contenedor de basura en la Calle Sevilla, cerca de una parada de autobús muy transitada.
¿Qué había antes en el Alcázar de Jerez de la Frontera?
Antes de la conquista cristiana, los gobernantes almohades construyeron allí una ciudad amurallada completa, con mezquita, baños públicos, almacenes de grano y depósitos de agua, protegida por un doble muro reforzado con torres.
¿Qué pasó cuando los cristianos conquistaron el Alcázar de Jerez?
En 1261, cuando Jerez se rindió, el Alcázar almohade pasó entero a manos castellanas bajo Nuño González de Lara, y Alfonso X ordenó convertir su mezquita en iglesia, transformando el alminar en campanario sin derribar los muros.
¿Qué le pasó a la comunidad judía de Jerez en 1391?
En 1391, turbas atacaron a la comunidad judía de Jerez, de unas noventa familias, y los supervivientes se vieron obligados a vender parte de su cementerio al monasterio dominico, que ocupó ese terreno.
¿Qué eran los sanbenitos colgados en la iglesia de San Dionisio?
Eran prendas de penitencia pertenecientes a conversos condenados en los autos de fe de 1491 y 1492, marcados públicamente como herejes arrepentidos, y permanecieron colgadas dentro de la iglesia hasta bien entrado el siglo XVIII.
¿Quién fue Juan Grande y qué le pasó en Jerez?
Juan Grande fue un monje de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios que se quedó en Jerez durante la peste de 1600 para atender a los enfermos que otros abandonaban, y murió de la enfermedad el 3 de junio de ese año.
¿Qué se construyó dentro del Alcázar en 1664?
En 1664 se construyó el Palacio de Villavicencio en estilo barroco directamente sobre el recinto del Alcázar, edificado dentro del perímetro amurallado existente sin derribar las murallas almohades.